
ES MEJOR SIN PALABRAS
No hay lugar de la casa
donde se puede escribir un te quiero,
toda tu piel es alfombra primorosa
te beso poco a poco y desciendo.
Esa pirámide azul en tu boca
calcina mi voz y me ahoga,
el calor de tu cuerpo
es una invitación a pasear descalzo
por el jardín de tus deseos,
amo la sal que has derramado
entre tus elevados montes,
me pierdo en la curva exagerada de tu locura,
cuando el dedo en tu boca
emite quejidos que trepan
por los páramos de mi virilidad.
La dureza de mis ansias
naufraga en medio de tu lago fecundo ,
el trote de nuestras cabalgaduras
izan la bandera de la paz,
para cuando llego a tu pies somos ídolos de barro
que vestimos nuestros cuerpos
para empezar el ritual de vestirnos.
Nos asfixia, nos alegra
contemplamos el cielo y el infierno
mientras sigo cuesta abajo
por las sendas pecaminosas
de tus piernas color aurora.
HUIRÉ DE TI
Huiré de los pantanos encendidos,
huiré de ti,
huiré de la flor que me reclama
amor, amor, amor.
Me esconderé en un rincón helado del infierno,
espantando los ciervos
que pastan en los dominios negros del trueno.
Huiré del hedor de la vida,
huiré de aquí,
huiré del efímero grito
que censura mi forma de amar.
Huiré cuando las saetas
vuelen en sentido contrario,
cuando acabe el sueño de los perros hambrientos,
cuando los ángeles reciban sus nuevas alas,
y la niebla con su manto, abrigue
el trono de mis angustias redondas.
Huiré del fragor de un ruego impío,
huiré de ti.
Huiré del agravio,
huiré de la congoja,
pero sobre todo huiré de ti,
sí, de ti que yaces en la hierba pálida
de mi memoria marchita.
Huiré lejos,
tropezando con el viento,
huiré para no encontrarme
con los párpados azules
de tu encendida pasión,
huiré de la flor,
para que no me reclame
amor, amor, amor.
Huiré de la gloria y el infierno
soslayando una mentira,
huiré de mi destino
que me atormenta con su voz,
huiré de mi pecado y el amor color carmín
pero sobre todo huiré de ti,
para que no me lastimes
con tu voz que implora
amor, amor, amor.
POR LAS MAÑANAS
Por las mañanas Dios se aproxima poco a poco.
Mientras la tierra reclama su parte de lluvia,
y la pena me aleja del solitario arrabal;
yo voy tras las huellas de tus pies sin dinero
ungiendo el collar de perlas
que a tu pecho acaricia.
Entretanto, las estrellas tejen con hilos de grana
las desdichas malditas de mi alma en pesar,
y el perfume marchito de este último otoño
escalando los deseos de la luna de mi amor,
se cuela por la ventana sombría del corazón.
Por la mañana los caminantes
detienen su rutina en el cedro de mi voz,
chocan los desvelos de amapolas iracundas
en los muros aterciopelados
de mi sueño hecho canción.
Por las mañanas expongo mis delirios vacíos
y expulso los demonios de mi mundo interior,
solo Dios sabe el infierno que vivo;
por eso me refugio en la gloria de tu amor.
Déjame Dios que vuele al misterio dorado,
sumergiéndome en el mar plagado de pecados,
querellando con el tedio y la desesperanza,
despertando el insomnio de amores olvidados.
Deja que los días seduzcan a mi destino
encendiendo las teas de mis penas sombrías,
quizá el tiempo pueda aliviar mi desvelo
y llevarme en su vuelo hasta encontrar tu sonrisa.
Por las mañanas Dios se aproxima poco a poco.
Mientras las arañas fecundan mi tormento
lamiendo la embriaguez de tu silueta clandestina,
en vano musito amor tu nombre,
evadiendo las fronteras de tu sexo virginal,
Por las mañanas Dios se aproxima poco a poco.
a callar los gemidos de tu amor, de tu voz
a olvidar el monótono te amo mi vida,
a encender el incienso de tu intimidad.
Por las mañanas Dios se aproxima poco a poco,
me absorbe la simetría de tu cuerpo desnudo
me arrastra la agonía de tu helada montaña,
mientras incrustas
en la frialdad de mi desamparo
la flecha envenenada de tu vanidad.
Por las mañanas Dios se aproxima poco a poco.
Se apiada de mi pena que muere atrincherada
en los conatos de encanto de tu dulzura ancestral,
mientras tanto, mientras tanto,
Dios se aproxima poco a poco
a calmar los dolores de tu amor, de tu voz.
SI TU TE VAS
Si tú te vas,
despertaré mis lágrimas oxidadas,
endecharé tu adiós con mi lamento,
romperé las cadenas de mi esclavitud
rasgando los harapos de mi destino.
Si tú te vas,
me volveré predecible como el sol,
extrañaré tu voz inmaculada
y evocaré tu sonrisa olvidada.
Si tú te vas,
se borrarán las huellas de tus tristes besos,
se ahogarán mis más nobles sentimientos
por los senderos redondos
del ciclo de mis sufrimientos.
Si tu te vas,
¿a dónde irías?
correrías al traspatio del olvido
cuyas paredes están tatuadas con mi voz
y mi ruego que te implora
amor, amor, amor.
ESTAMOS A TIEMPO
¿Hasta cuándo se lastimará mi voz
llamándote con ansias?,
¿hasta cuándo arderá
la fogata de mi espíritu?,
¿hasta cuándo huirás
de mi húmedo cielo?
refugiándote en el coraje desierto
del solo seamos amigos.
No quiero ser tu amigo,
quiero ser tu amante,
llenar tu cielo de estrellas,
regalarte la dulzura
de mis besos encendidos,
avivar el fuego de tu pasión.
No me castigues con tu indiferencia
ataviada de vacío,
no me hagas blanco de tu rebeldía,
ni maquilles el perfil de tu mirada,
porque me gustas así, tal y como eres
con defectos y virtudes.
La sonrisa de tus ojos
aumenta la libido de mi desnudez,
cautiva una verdad alojada en mi corazón,
enajena mi cordura
con su voz que viene del futuro.
Niña mía, solo mía,
mírame una vez más,
y emprendamos juntos
ese viaje al pasado
para encender el incienso
del amor, de la pasión.
MI SUFRIR
Al mirar por la ventana empañada de abrazos
se desmorona la pirámide azul,
al entrar por tu seno cáustico y servil
se abandonan los adioses y los hola, ¿como estás?;
sucumben los suburbios celestes
cual poema sin verso,
en la eclosión clandestina de tu silencio inmaculado.
Me exonero del dolor de los principios
olvidando la naturaleza del desconcierto tremolante,
acaricio los colores de la codicia anhelante
cuando emito un murmullo sordo que aúlla
en el silencio abstruso de una noche soterrada.
Resucita tu pecho abonado de ideas
encumbrando tu risa en mi soledad
recorres los pasadizos revestidos con mi llanto
rociando tu perfume que acicala mi sufrir.
Y es ahí, que se caldean los faroles de la negrura,
por la orilla perfecta de una sien sudorosa,
la que indecisa se tiende en el césped marchito,
esperando el sufragio de mi alma en prisión.
Aquí, sentado en el tibio ritmo de la espera,
veré llegar la tarde con soberbia abismal,
descifraré por fin mi suerte hipnotizada,
con la inquietud de mi alma que desnuda
el delicado vaivén de la realidad mortal.
Después que llegue la tarde con su pesar a cuestas,
me rascaré las lágrimas de una pena olvidada,
aceptaré el concepto cíclico del tiempo,
mientras el mito cobra vida en mi interior.
DECIR TE AMO
No mujer, no,
decir te amo, no es una confidencia,
esta palabra imperecedera
no explica ni razona,
es más bien un signo,
un conjuro frente y contra la insensatez,
un deseo tatuado por la intemperie del tiempo
y templada en el fuego de mi pasión,
decir te amo,
es una exposición visceral de mi propio yo,
es un brote existencial en lo impredecible del tiempo,
es desatar mi llanto cuando te vas,
decir te amo no desdibuja tus trazos
en el lienzo de mi evocación,
ni te aparta de la magia de mi sien agorera.
Por eso mi bien amada,
no pretendo llegar hasta ti
cuando el sol decline su brillo,
no busco el destiempo
para proclamar a los cuatro vientos
que te amo.
SI TU TE VAS, mejor que sea SIN PALABRAS, así te ahorras MI SUFRIR de un inútil creer que ESTAMOS A TIEMPO para DECIR TE AMO. Si te quedas quizás HUIRÉ DE TI, quizás me extrañes POR LAS MAÑANAS...
ResponderEliminarBuena poesía, adelante poeta; que no hay mejor poesía que hacerse a si mismo feliz, que ser libre y escribir...
Buena Riquillo, si sigues así en breve publicas un libro
ResponderEliminarEs muy cierto que la inspiración al escribir poesía, solo se impregna en los corazones sensibles como el tuyo. Que hermosa poesía ,hace vibrar nuestros corazones soñadores. Sigue escribiendo estos versos maravillosos que hacen resplandecer nuestra existencia.
ResponderEliminarElizabeth.